Capitulo 12:  Piloto Automático

El dolor que sentía adentro no se comparaba al de la bofetada, había contemplado como sus ojos se llenaban de lágrimas apenas mencioné el nombre de Tom.
Llegué a casa, y mire avergonzado mi reflejo en el espejo.

>>esto era lo que querías, Max, o no? Que te odiara, querías tener una razón para mantenerte lejos de ella.<<

Cerré los puños con fuerza, al igual que los ojos.

-pero no quería hacerle daño..- murmuré

>>sabias que para que te odiara, deberías lastimarla. Es la ley de causa y efecto.<<

La imagen de sus ojos volvió a mi cabeza y se me partió el corazón.

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La arena me hacia cosquillas bajo los pies, la suave brisa marina acariciaba mi rostro. Caminé sin rumbo durante dos horas.. dejándome salpicar por las olas que arrasaban contra la playa.

>>Que es lo que me pasa..<< pensé durante mi recorrido, busque una solución a la ecuación que me había planteado hace tiempo, analice de mil formas todos y cada unos de los momentos que pasamos juntos, todas y cada una de las emociones que afloraron al sentirlo cerca, todas y cada una de las posibilidades me resultaban imposibles de creer. Y todas apuntaban hacia un mismo resultado.
Mire mi mano, recordé la cachetada que le había dado, sonreí por un segundo, pero luego me llené de tristeza. Recosté la cabeza en la arena y llené mis oídos con el sonido de las olas. Estaba oscureciendo, las primeras estrellas de la noche se asomaron, mi celular sonaba, y sonaba. Aunque no lo sentía, o no quería hacerlo. Mi único objetivo era darle una pequeña pausa al mundo, y no pensar en nada.

Finalmente sentí como el agua me rozaba los pies, la marea había subido, supuse que debía ser lo bastante tarde como para volver al mundo real.

Me levanté y fui hasta mi auto, mientras habría la puerta sentí el rugir del motor de una moto, desesperada alce la vista, esperando, anhelando que sea él.
Me sentí estúpida cuando al levantar la vista vi a un chico con su novia aparentemente, riendo histéricamente sobre una moto negra. Nuevamente sentí una nube negra sobre mi.

El olor a café de la confitería “Swett-Sugar” me abrió el apetito, compre unos brownies, me senté en la plaza, una pareja de novios salían de una limosina y se sacaban fotos en el monumento.
Me pareció una hermosa escena, ambos de las manos con una sonrisa de oreja a oreja, y a pesar de que la lluvia estaba próxima, el amor se respiraba en el aire. En ese momento me di por vencida.

Las gotas comenzaron a caer, aunque no me importó yo segui sentada en aquel banco mientras todos corrian a refugiarse en las tiendas y los novios se besaban bajo la misma, recordé el dicho “Novia mojada, novia adorada”

Una vez que la plaza quedo vacía, veinte minutos después la lluvia paró. Y fue allí que me di cuenta, que estaba llorando.

-Te quiero Max.. – Sollocé – te quiero tanto..-

Pase toda la noche mirando el techo de mi habitación. A la mañana siguiente solo acepté ir al instituto, porque Jenny ya me había gritado bastante.

Aun así, pase toda la mañana en Piloto automático, solo en el almuerzo desperté por un corto lapso de tiempo. Cuando Kimberley se sentó conmigo..

-Hola Sil.. vaya, que cara.. estas bien?- soreí levemente
-si Kim, estoy bien tu como estas..- ella levanto los hombros, y comenzó a darme charla.
-mejor que nunca.. sabes que conoci a alguien.. es tan lindo! Tiene una sonrisa.. como, como explicarla?-
-mmm triple amenza? Así llamo yo a las sonrisas sexis, tiernas y mortíferas..- reí
-exacto! Eres una genia.. O Por dios! Allí viene..- comenzó a a arreglarse histéricamente..
-Hola chicas..- sonrió él, definitivamente su sonrisa era una triple amenaza.
-Hola Path..- dije de antemano. Kim me miro incrédula
-Perdon.. se co-conocen?-
-Claro.. somos amigos desde pequeños.- respondió Path.. yo solo asentí, Kim aun no podía procesarlo.
-Sil.. estas bien?-
- Si Path.. porque demoños todos me preguntan lo mismo hoy!- dije enojada

-por eso..- enarque las cejas- pareces enfadada.. aunque ahora no tanto, acaso es por lo de

-no estoy enfadada..-lo corté-

-O..Key..- dijo levantando las manos al aire.

La tarde continuó sin ningún otro inconveniente, hasta la salida, tuve que regresar a mi casillero. Y como No era de esperarse, el estaba allí inmutable, como lo había visto el primer día de clases, aunque con la cabeza gacha, y la mirada perdida, hasta que notó mi presencia.

Lo ignoré por supuesto.. sentí como las lagrimas ardían en mis ojos.. pero no lloraría delante de el, nunca mas. Si, lo se, soy orgullosa.. pero a veces, esa termina siendo tu pasaje a la salvación.

-Silver..- susurró

-Que se te ofrece Maximo.- dije.. sin mirarlo, ocupada en mis cosas.. el suspiró entrecortadamente..

-Mira yo..- lo mire de soslayo. Asaso era lo que yo creía? Se aproximaba una disculpa? No lo creo, después de todo las personas no dicen cosas hirientes a menos que su intención sea.. herir al otro.

-Maxi!!!!!!!!!!!!!!!!!!- una vocecita insoportable me taladró el timpano.

-ah.. hola claire..- dijo cansado, y molesto.

>>por supuesto que no te disculparas..<<

Ella comenzó a hablar de cosas estúpidas y sin sentido, el la escuchaba a medias y tenia la mirada clavada en mi.
Cerré el casillero, y me fui, con paso apurado, haciendo sonar mis tacones contra el cerámico del suelo.

-No.. Silver..- dejo a claire hablando sola. – espera..- No le llevé el apunte.

Me frené de golpe, y di la vuelta quedando frente a frente.

-Quieres decirme que demonios quieres de una maldita vez?- mis ojos sacaron chispas, y sentí como el dolor poco a poco se transformaba en odio.
El se mantuvo en silencio..

-Max?!- dijo Claire en tono de queja

El me miró desesperado..

-Eso pensé..- continué tajante. Volvi a mi caminar despiadado y salí del instituto.


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