Capitulo 15: Confesiones

Ya a dos cuadras del instituto, guarde el reproductor de música, y me dispuse a caminar. La brisa era suave, y el día era cálido, el cielo estaba completamente despejado.
Crucé la calle, y un descapotable rojo pasó con la música demasiado alta teniendo en cuenta de que eras las 8.43 de la mañana.
>>Tom..que raro queriendo llamar la atención>> él, iba conduciendo. Paró en el semáforo, y me miró. Sus ojos se volvieron fríos y calculadores. Me sentía en deuda, quería, debía, hacerle pagar lo que me había hecho.

>>desde cuando eres tan vengativa Silver?>> me pregunté a mi misma.. y en cierto punto, era cierto. Cuando había sucedido eso?

El motor del BMW rugió al tenerme en frente,  Sonreí inocentemente, y  levante el dedo mayor, en una seña obscena. Le dediqué una de mis miradas de muerte, doblemente frias, continuando mi camino.
Ya en mi casillero, esperé ver a Max en el suyo, aun así, no hubo señales de él. Miré mi horario, y tome los útiles correspondientes a la clase de arte avanzado.

Mientras me dirigía a clase, me cruce con Kim, cruzamos dos o tres palabras y luego nos separamos.

En el aula, la profesora Step, nos dio ordenes de comenzar un retrato, debíamos ponernos en parejas y dibujar al compañero.

-pero, señorita Step, somos 15 en esta clase, alguien va a quedar solo..- dijo una chica desde el penúltimo asiento.

-no esta vez.. –sonrió – hoy se agrega a la clase el señor Howard..-

No había prestado atención a la clase desde que comenzó, pero al escuchar ese apellido, mi mente hizo un estridente “Click”

Max entro a la clase y se sentó cerca de la puerta dejándonos separados por otros dos alumnos.

-bien, pónganse de a dos y comiencen..-

En un segundo, todos se hallaban trabajando de a dos y solo quedaba yo sola.
Una oleada de perfume me hizo volar, si hay algo que vuelva loca a las mujeres, o por lo menos a mi, es el perfume de hombre.

No levanté la mirada del block de hojas blancas que tenia en frente.

-Nos toca juntos- dijo con seguridad
Asentí. Acerco una silla y sin decir nada comenzó a dibujar.

-que estas haciendo..?- inquirí
-la tarea..- dijo, volviéndose una y otra vez a mi rostro y a la hoja situada sobre su rodilla.

Me quedé inconscientemente embobada observándolo.

>>Porque eres tan perfecto<< pensé.. Así sentado, concentrado, con el cabello negro cayendo sobre esas perlas grises.

De pronto el levanto la mirada y clavó sus ojos en los mios, sentí fuego recorrer mi espalda y en medio microsegundo inundar de calor mis mejillas.

Puedes quedarte así un segundo, ruborizada te ves de maravilla. No pude evitar contener la risa, el sonrio conmigo.

-Como sabias que las fresias eran mis favoritas- largue de improviso. Ambos sabíamos de que hablaba, pero el ni siquiera se inmutó y no levanto la mirada del dibujo.
-de que me hablas..- respondió
Me crucé de brazos, esperando una respuesta real.
-contactos..- prosiguió, crucé las piernas..
-Kimberley..- levantó la vista, sonriendo pícaramente.- satisfecha?-
-no..-
Enarcó las cejas..
-porque la tarjeta.. porque la canción..?- volvió al dibujo
-porque no me dejabas hablarte, siempre que me acercaba estabas a la defensiva..-
-y tenia razones.- contraataqué – que esperabas Max? Que cuando te viera pusiera una sonrisa en mi rostro como si nada hubiese pasado? -

Dejó de mover el lápiz, pero permaneció cabizbajo

-lo se, no es algo de lo que esté muy orgulloso. Entiendo tu reacción y merecí cada una de tus palabras. Por mucho que dolieran, ninguna se comparaba a lo que sentí cuando te fuiste así de la biblioteca.-

-menos charla y mas trabajo!- dijo la profesora, sonó el timbre -Terminaremos el trabajo la próxima clase, luego del almuerzo, buenos días clase.- todos se retiraron y nosotros nos quedamos ahí, el ocultando la mirada avergonzado y yo procesando sus palabras.

-no..no entiendo- musité
-lo hice porque sabia que te enojarías, y que me odiarías.. así tendría una buena razón para mantenerte lejos de mi..-
-porque debería mantenerme lejos..?- dije cada vez comprendiendo menos.
-tengo..- dudó- problemas.. y no quiero que te veas metida en ello..-
-drogas?- dije sorprendida.. el sonrió
-no..-
-alcohol..?-
-tampoco..-
-entonces?- dije perdiendo la paciencia.
-si te lo digo seria peor sil, acaso no me prestaste atención?-

Alejarme de el? Pero que demonios.. de que narices está hablando!!. Tan solo imaginar dejar de verlo, o el simple hecho de no escuchar su voz, me hacia sentir una inmensa desdicha.
Lo quería, lo quiero demasiado, y que el se quiera alejar de mi, me hacia sentir peor.

-pero no puedes darme la mitad del menaje Max, no puedes dejarme así. En que andas metido..-

Lo miré a los ojos conteniendo la respiración, aguardando, en el silencio sepulcral que habia en el salón de arte avanzado. Si el problema no eran las drogas, o el alcohol, entonces el problema sería más grande? En caso de no serlo, porque me lo ocultaría? Para protegerme, quizás. Pero porque!
Me sobresalté al oír el sonido del teléfono de Max. Do pronto se puso serio al ver quien le marcaba, en la pantalla del aparato.

-hola – dijo, su voz se había vuelto seca y monótona- que quieres ¨[…] Estoy en el instituto, Zack […] No, Olvídalo[...]-

Se apoyó sobre las rodillas y cubrió sus ojos con su mano libre, lo único que se oía era un murmullo inteligible que provenía del otro hablante, por lo visto Max se alteraba cada vez mas y mas.

-ya para!  Voy para allá, ok?- colgó
-Todo bien..?- consegui articular.
-debo irme..- murmuró, se levantó y salió del aula como bólido.

En los casilleros, estaba en la luna, Kim y yo nos habíamos encontrado en el periodo intermedio, y nos encontrábamos juntas.

-tu le dijiste a Max que las fresias eran mis favoritas..?- dije
-si, era eso de lo que quería hablarte ese día en el hospital, pero luego de lo que me contaste lo descarte, te veias muy mal.-
-gracias!- sonreí
-tu me entiendes.. quería decírtelo a solas porque Path, no soporta hablar de Max, es como si estuviese enojado con el por algo. –
-es que el día de la biblioteca, Path estaba allí también, y lo presenció todo. Ya sabes es como mi hermano, seguramente no se tomó bien el comentario de Max.-
-oh, claro. Con razón.- asenti -almorzamos juntas?- dijo ella
-vale, pero vamos al centro, el otro dia pasé por un lugar muy lindo, me harté de la comida chatarra de la cafetería.-
-ok! Y podríamos pasar por la farmacia?, quiero un nuevo labial.- dijo mientras me hacia cara de perrito triste, pobre y desolado.
-ok, vamos,- respondí, Kim aplaudió histéricamente.

Mientras caminábamos hacia “Swett-Sugar”. A través de la vidriera vimos la moto negra de Max estacionada en frente.

-me dijo que tenia problemas.. y por eso había sido todo..- confesé
-y a que se refería con “problemas”-
-no lo se, no quiso decírmelo..-
Continuamos charlando hasta que algo me llamo la atención en la acera del frente.

-esa es la moto de Max?- dije tratando de ver hacia el frente.
-que?- dijo entusiasmada- me estas jodiendo!-
-no, mira ahí, al lado del poste de luz-
-hay sil, hay miles de motos como esas en Boston, estas paranoica!-
-no Kim! Si es, mira!-

En ese instante vimos en movimiento en el oscuro callejón que había a unos cuantos metros de la moto.
Como ya habíamos terminado, pagamos la cuenta y cruzamos disimuladamente a ver una vidriera. La moto permanecía en el mismo lugar.
A medida que nos fuimos acercando empezamos a sentir voces.

-ni creas que vamos a entrar allí..-  dijo aferrándose a mi brazo.
-vamos no hay nadie, mira deben estar allí adentro..- vimos una puerta de chapa un poco maltratada.
-te animas a echar un vistazo?- pregunté
-no!! Estas loca? Y si no es el..? si es un loco pervertido que nos encierra y nos hace sabe dios que cosa!!-
-valla que eres dramática..- musité –por fis..- hice puchero
Asintió, y puso cara de que nos arrepentiríamos. Pero en cuanto nos adentramos cincuenta centímetros en el callejón. La puerta se abrió.
Lo primero que sentí fue como una descarga de adrenalina en todo el cuerpo, y ganas de gritar del susto. Por suerte fuimos mas rapidas y nos ocultamos.

-Ya sabes lo que tienes que hacer..- dijo alguien..y sentimos un estridente sonido, como un golpe contra el contenedor. Lo siguiente fue un gemido de dolor, y Max saliendo del callejón. Instintivamente nos metimos en el local para que no nos viera..

-oh por dios.. oíste eso? Será uno de esos matones o asesinos a sueldo?!.. el tiene razón Silver.. no te metas en eso.. es peligroso!-
Apenas pude articular palabra.. era verdad lo que decía Max, tenia problemas. Y evidentemente serios.
Aun así mi curiosidad aumentaba, y sabia que meterme mas en el tema podría resultar una condena, pero no me importaba. Yo me encargaría de resolver el asunto.
-en que estas metido Max..?- murmure..

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