Capitulo 3: Maldita ecuación
A pesar de que por fuera, no se notara. Por dentro estallaba de la emoción. Pero me mantuve firme, sacar conclusiones aceleradas sobre las personas no era correcto, mucho menos fijarse en alguien apenas entrar a un nuevo instituto.
Cuando quise darme cuenta de la hora, ya estábamos en el ultimo modulo, afuera llovía torrencialmente y yo miraba por la ventana, mientras el profesor, daba las últimas instrucciones sobre el proyecto a entregar la semana siguiente. Pensando en cómo haría para llegar a mi coche mojándome mínimamente, las probabilidades eran nulas.
Al toque de timbre, el profesor me hizo quedar unos minutos, para un discurso de bienvenida, cuando terminó, 20 minutos después, fui a mi taquilla y tome mis cosas, Kim y todos los demás alumnos ya se habían retirado, obviamente. Mire la hora, y ya era tarde y parecía que fueran las 7, estaba oscuro. Jenny seguramente estaría preocupada. Me apresure a tomar mis cosas, y a salir. Pero di dos pasos y las luces comenzaron a parpadear..
_Mierda- dije, si la luz se cortaba iba a demorar mas en salir, ya que no conocía el edificio de memoria y me encontraba en un segundo piso. Segui caminando, y por suerte la luz se estabilizo, empecé a bajar las escaleras, y ya en la planta baja, las luces se apagaron.
_gracias! Te la debo..- dije sarcásticamente continué caminando, y ya casi al final del pasillo sentí a alguien hablando por teléfono.. su voz me era familiar..
_maldita sea te dije que lo tengo […] no aun no, pero […] – allí se detuvo, y golpeo el casillero que tenia enfrente, y sonó tan fuerte que me sobresalté.
Me arme de valor y doble a la esquina, al pasillo en el que El, estaba; después de todo por ahí era la salida, pude ver que la puerta del casillero estaba abollada. El se sorprendió tanto al verme que se quedo mirándome.
Quise parecer desinteresada, entonces le dije,
_ Oye.. no te desquites con el, que no tiene la culpa.- seguí caminando, y el salió detrás de mi.
Escuche como murmuraba – DEMONIOS- al notar que estaba lloviendo.
Quise ser amable, y le ofreci llevarlo.. solo por cortesia
_quieres que te acerque a alguna parte? Esta lloviendo a baldazos allí afuera- dije mientras sacudida la llave de mi auto..
Me miro incrédulo y se limito a decir _ no te metas en lo que no te incumbe- y me dirigió una de sus miradas penetrantes pero esta vez cargada de odio.
Ya en mi auto me arrepentí de haberle dicho eso.. porque? No lo se.. pero el era un imbécil! Que había hacho yo como para que me conteste así. Solo intentaba ser amable. Bueno, había escuchado parte de su conversación telefónica, además le había hecho ese comentario sobre el casillero roto. Bueno.. pero no era para tanto.
Mientras salía del aparcamiento, esta vez con música relajante de “Two steps from Hell”, y una motocicleta negra se cruzo por delante del auto, y me hizo clavar los frenos. Pues quien mas podía ser.. lo reconocí a pesar de que llevaba casco
_Vete al infierno idiota- dije
Cuando llegue a casa empapada de pies a cabeza, Jenny no estaba en casa, tenia un mensaje en el contestador.
_hola linda, escucha, estoy atascada en el trabajo, salimos de la ciudad por unos papeles, y la lluvia no nos permite regresar. Te llamare cuando tenga mas noticias. Tienes la cena en el refri, te veo en un rato espero. Adiós-
Ok.. pensé. Estaba calada hasta los huesos asique me descambie y me metí en la ducha, el agua ardiente quemaba mi piel congelada por la lluvia, me quede allí por un tiempo, mientras el agua corria llevaba mis pensamientos consigo, relajando los músculos agarrotados dejando en mi mente la imagen de el misterioso Max, primero me habla sobre mi anillo, luego por poco me manda al infierno, y por ultimo casi se mata interponiéndose delante de mi auto como si nada.
No podía comprender porque pero ese chico me atraía peligrosamente, me hacia sentir incomoda, me causaba mariposas en el estomago, pero no se lo demostraría, no después de cómo me había hablado hoy luego de mi ofrecimiento.
Mi vida desde que había llegado a Boston era completamente normal, tranquila, a mi manera. Pero llega el, y le infunde confusión.. mi vida era como una ecuación.. una maldita ecuación en donde El era la incógnita.



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