Capitulo 6: Y Tu Un Jodido Cabrón
_Y tu un jodido cabrón! No la toques!-
Max lo tomó de la ropa, y con una fuerza impresionante lo tumbo de espaldas, comenzó a golpearlo numerosas veces. Silver estaba tendida en el suelo, presa de la conmoción, y el miedo. Logro aclararse la garganta cinco segundos después..  y sollozó de manera que Max la oyera.. el se detuvo y se volteó para verla.. ella notó en sus ojos la furia que llevaba dentro..
_Silver..Dios mio estas bien..? - ella estiro los brazos hacia el.. Lloraba desconsoladamente, pensaba que de verdad le iba a hacer daño, no tenia ni la mas mínima probabilidad de escapar de él. Max había llegado justo a tiempo, le debía una..
Max la tomo en sus brazos, y ella se aferro a el, de pronto se sintió como un bebé en brazos de su madre.. El intentaba calmarla diciendo que no se preocupe, que el estaba ahí..
Silver estaba totalmente angustiada.. Tom se levantó.. y escupió sangre
_me las vas a pagar bastardo..-
_mejor vete, porque te te juro que si continuas, te mato, y esta vez no te salvaras..-
Max le había contestado con furia.. sus ojos flameaban.. de repente sus ojos de mármol ya no eran rígidos si no que de un color gris profundo, y hermoso.
No saben cuanto tiempo pasaron ahí.. apoyados contra la pared, abrazados. Silver ya no lloraba, pero se sentía débil..
_porque lo hiciste?- pudo murmurar ella
_porque no soportaría que ese imbécil te hiciera daño..- respondió el
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Silver al imaginar, lo que hubiese sucedido si Max no llegaba a tiempo.
Cerró los ojos con fuerza y susurró
_gracias-  mientras ocultaba la mirada, se sentía sucia.. nunca la habían tocado de esa forma, y tampoco quería que lo hicieran.. El la tomo por el mentón y le secó una lagrima..
_que fue lo que dijiste cuando estábamos en el patio cuando te mencione lo de la táctica?-
Ella recordó..
_que si no me defendía yo nadie lo haría por mi..-
_bueno, pues, yo si lo haría..- contestó el acariciándole el rostro con extrema delicadeza.
Ambos se morían por rozar sus labios.. comenzaron a acercarse y cuando sus bocas se distanciaban por escasos milímetros..
_deberías ir a cambiarte..-dijo Max cubriéndose el rostro con la mano..
Silver entendió rápidamente.. el no quería hacerlo.. al menos no con ella. Decepcionada.. busco sus ojos, confundida, pero él no la miro..
_bien.. de nuevo, gracias.-
Se levantó, _no me lo agradezcas..- dijo el buscando arrepentido, esos ojos embriagantes.. pero ella se detuvo un segundo asintió sin mirarlo, y continuó su camino.
Max se sentía, un idiota, en pocas palabras, le había dado esperanzas de creer que quizá podrían estar juntos.. y la tentación de esos labios, habían superado su autocontrol. Debía convencerse a si mismo de que era por su propio bien, por el de Silver, Sabia que el estar con el era una perdida de tiempo. El era un idiota la mayor parte de las veces, y la quería demasiado como para herirla. Espera.. la quería? Si.. la quería.
Silver se fue a casa.. mientras conducía.. su mente estaba en pausa, simplemente no sabia si llorar o no, si estar triste por lo que sucedió con Max o feliz porque Tom no había logrado hacer con ella lo que pretendía, se sentía vacía, como si le hubiesen acercado lo que ella tanto deseaba, los labios de Max, y luego se lo arrebataron como le quitan un dulce a un bebé.
Estaba confundida, decepcionada, aturdida, cansada.. Permaneció toda la noche en su habitación, con una manta y una taza de chocolate frio, sentada en la penumbra..Con solo un destello de luz de luna alumbrándole la cara. Sin darse cuenta las lágrimas comenzaron a brotar por sus ojos.  Corriendo una carrera en sus mejillas, aun así ella continuaba seria.. sin mover siquiera un dedo.
A la mañana siguiente, su cuarto parecía diez veces mas grande, le dolía todo el cuerpo, por un momento pareció como si nada hubiese sucedido, pero luego la realidad la abrumó, decidió no pensar en nada, después de todo hoy era sábado, ya tendría tiempo para lidiar con populares dementes, y.. con nada mas. Después de todo nada había pasado con Max, no había nada con que lidiar con respecto a el.
Tomó su bata y bajó su tía se había ido, había una nota en el refri, viaje de trabajo, rogue que volviera sana y salva a casa.
Se dispuso a desayunar pero lo descartó al darse cuenta de que era mas tarde de lo que pensaba. No tenia apetito para almorzar asique cogió una manzana para no andar con el estomago vacio, puso “One Republic” a todo lo que daba, y se dispuso a hacer los que haceres domésticos. Abrió las ventanas, barrío toda la casa, hizo las camas, repasó los muebles y finalmente regó las plantas..  era un lindo día así que penso en ir a dar un paseo. Esta vez salió algo mas simple en lo que respecta a su vestimenta, un short gris, sandalias chatitas, una musculosa beige con flores naranjas, lentes de sol, una coleta en el cabello y lo infaltable, llaves celular y dinero. Salió de casa y caminó se dirigió a la playa por lo general el clima no era el indicado como para entrar al agua, pero el día de hoy era perfecto, el sol calentaba lo justo y necesario. Algunos chicos se negaron a desperdiciar el día, y surfeaban lejos de la costa, recordó brevemente cuando aprendió a surfear, cuando viajo a casa de sus abuelos en california el verano del 2008, el mejor verano de su vida, desde ese día el surf se había trasformado en mucho mas que un hobby, pero dejó de serlo cuando en una competencia, una ola de 3 metros se la tragó y la golpeó salvajemente contra la escollera, el dolor y el frio de su memoria la despertó y continuó admirando el paisaje. Cuando salió del terreno arenoso, pasó al centro, los autos eran escasos en la calle y aun podía escuchar el rugido del océano a lo lejos. Pasó por una florería y encontró sus flores favoritas, fresias. Compró tres ramos para dispersar por su casa y continuó con el recorrido. Pasó por una pastelería y se dijo a si misma que en el camino de vuelta compraría pastelillos glaseados de fresa, sus favoritos también. Comenzó a darle hambre y entro a una cafetería en la avenida Lincon y la 7 st. Pidió un sándwich de pavo y una coca-cola. Al ver la hora, ya se estaba haciendo tarde, eran casi las cinco y debía volver a casa para estudiar para el examen de física cuántica del martes. Mientras caminaba de regreso, y fue a cruzar la avenida lo vió. Con su andar tranquilo y oscuro, con esos ojos de roca, y su sonrisa perfecta. Llevaba gafas de sol, asique dudó que la haya visto, hipnotizada bajo su encanto no se percató del semáforo en verde,  y bajó de la acera. Un corolla gris venia a toda velocidad y soltó un bocinazo al ver a la imprudente joven interponerse en el camino.
Max miró en su dirección sobresaltado por el bullicio. Se oyeron, unos frenos a mas no poder
_Cuidado!- gritó alguien
El grito ahogado de Silver entre la multitud.
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