Capitulo 7: Cuestión del Destino
Max, al darse cuenta de quien era, se desesperó. Pero cuando vió como otro joven que estaba mas cerca la quitaba del paso del auto, se tranquilizo.
_cuidado!- grito el chico, mientras la tomaba del brazo y la subía de nuevo a la vereda. Ambos tropezaron y cayeron al suelo en un alboroto de emociones.
_acaso no viste que estaba en verde?- dijo el joven casi gritando, estaba alterado.
_que crees que habría cruzado si así fuera?- respondió ella en el mismo tono..
Ambos se miraron y un segundo después rompieron a reir.
-lo siento mucho..- dijo Silver – muchas gracias..-
-no hay de que.. es un habito tuyo cruzar de esa forma las calles?-
Ambos rieron.. y se levantaron el chico tomó las flores y se las dio.
-gracias,- Silver lo miró extrañada..
-sucede algo? – musitó el..
-Patrick?.. Path?!
El pareció extrañado en un principio, pero aquel verano en California volvió a su mente, y junto con el, la única persona que le llamaba Path, la única por la cual había perdido el sueño.
-Silver!!? Sil!!! Estas.. diferente.. demasiado!- Silver hizo una mueca
-no por favor! No me malentiendas.. han pasado 3 años.. claro que cambiaste! Como estas?-
-y.. aquí estoy! Cruzando avenidas en verde!- el negó con la cabeza jugueton, ambos comenzaron a caminar y charlaron. Finalmente acabaron en el paseo marítimo.
Ambos se retorcían de la risa con sus anécdotas, tomaron helado,y luego de tanto andar, se sentaron en la playa a ver el crepusculo
-y que hiciste luego?- dijo el
-y luego, vine aquí, y empecé mi vida desde cero..-
-yo creo que es genial.. de una forma u otra hiciste lo que querías. Ahora debes mantenerte firme ante tus padres, si es que esto es lo que verdaderamente quieres.-
-solo quiero ser feliz Path.. quiero hacer amigos, estudiar, quizás.. Enamorarme..- recordó el incidente de la tarde..
-siento mucho haberte tirado al suelo hoy..-
-si.. valla forma de recibirme..- sonrió, el miró el atardecer y ella pudo contemplarlo en su esplendor.
Pómulos marcados, nariz fina y recta, largas pestañas, y esos ojos, verde oliva que tanto le gustaban, llevaba una camiseta mangas cortas que acentuaban sus musculos, y su espalda ancha. Patrick era una mezcla de escultura fina del siglo XIX, celebridad y modelo, pero según decía, odiaba las fotos y a las chicas que lo trataban como tal.
De repente cuando sacó el tema de las chicas, a Silver le surgió una pregunta que largó sin pensar.
-y que me dices, tienes novia?- la miró sorprendido y dijo
-y.. hay alguien..-
-oh.. claro.- bajo la mirada decepcionada, no sabia porque pero esperaba una respuesta diferente..
-que estas celosa?-dijo Path
Una risita histérica surgió de Silver, aunque luego se dio cuenta de que era sincera.. no estaba celosa. Pero sintió curiosidad.. continuó riéndose y lo empujo por el hombro..
-tonto.. –
Le volvieron a la memoria las tardes que pasaban juntos en california aquellos años, en un verano se habían transformado en muy buenos amigos. Y ahora le encantaba poder tener esa sensación de confianza ciega. Patrick era su confidente desde hacia mucho tiempo, era bueno, alegre y muy habilidoso en muchas cosas.
Patrick por su lado, había extrañado mucho a Silver. Cuando ambos volvieron a sus respectivas ciudades tenían solo 13 años. Quisieron mantenerse en contacto pero con sus amigos, la escuela. Dejaron de hablarse y simplemente se desconectaron. Pero ahora todo volvía a ser como antes, amigos y confidentes.
-no.. no te preocupes Sil no tengo novia..- declaró entre carcajadas. – y tu?- una llama se encendió en sus ojos.. algo diferente, aunque no le hizo caso, las personas cambian.. es así de simple. Recordó lo sucedido con Max, su rechazo, de alguna forma para ella había sido algo grande, se sintió herida ante su reacción, aunque por otra parte agradecida, por lo menos no le mentia. Su mirada se oscureció, y Patrick la miro con cara de “a quien le rompo la cara”, siempre había sido algo protector con ella. A pesar de que solo le llevaba un año.
-no Path no tengo novio..- dijo en un suspiro
-todo bien?- murmuró Path
-si.. – Silver intento sonreír pero solo logró una mueca poco creíble.
-mira Sil.. si necesitas hablar, o algo, aquí estoy. Como en california.. te daré mi telefono vale? No importa la hora.. tu me marcas y allí estaré-
Esta vez, conmovida sonrió verdaderamente.. y se acordó de la hora.
-hora? Oh por dios que hora es?- miró en su móvil las ocho treinta. – ups.. creo que el examen de física es historia..-
-estudiosa ehh? No conocía esa faceta tuya. – rió- tienes como llegar a tu casa, o quieres que te lleve?-
Acabó dejándome en casa..
-quieres pasar?- lo invité en el porche
-gracias..- respondió – bonita casa.! Tu tía?-
-está en un viaje de trabajo salió esta mañana y por lo visto no ha llegado no esta su coche.-
Sonrió.. se quedó mirando unas fotos sobre a chimenea mientras Silver preparaba unos bocadillos.
Max estaba hecho una furia, cuando vio como ese chico, la sujetaba, la tocaba.. su corazón hizo crack, y cuando vio como reían y se abrazaban, tuvo el impulso de ir corriendo y separarlos. Pero se mantuvo ahí mirándolos, deseando ser el el que estuviese ahí, tal y como el día anterior en los cambiadores del natatorio. Después de todo, era su culpa él la había rechazado rotundamente a pesar de que se moría por besarla. Se odiaba a si mismo, odiaba no poder darle lo que ese fortachón le daba, seguridad y alegría, odiaba tener los problemas que tenia, porque era por ellos que no quería estar con Silver, porque la metería en problemas que ella no merecía, odiaba ser tan cobarde, odiaba no haber aprovechado la oportunidad de estar con ella.
Su teléfono sonó sacándolo de sus pensamientos y volviéndolo a la realidad.
-Hola?
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-de veras?- carcajeó Jenny – no puedo creerlo! Jajaja-
Había llegado minutos luego de que Silver y Patrick llegaron. Habían preparado pizzas para la cena.. a Jenny le había caído muy bien Path, en realidad Path le caía bien a casi todo el mundo, era un chico muy agradable, típico californiano, sociable, alegre, con una risa contagiosa, muy simpático.
-chicos, voy a la tienda, nos quedamos sin aceitunas. Vuelvo enseguida vale?-
-Sil, no quieres que te acompañe, ya es un poco tarde..-
-No, no te preocupes
-ni lo pienses, las cosas hoy en día están de terror. Con permiso-
Jenny hizo una mueca de satisfacción ante el comportamiento del chico, era muy difícil encontrar a alguien así, amable, y caballeroso.
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Tome mi billetera, y las llaves de la casa. Salimos de la casa, y entre las nubes se divisaba la luna, corría un viento fresco y no pude evitar cerrarme un poco el saco que llevaba puesto, recordé la motocicleta negra que estaba el otro dia en aquel lugar, pasamos de largo y compre en el almacén lo que necesitaba. Cuando volví a pasar por el mismo lugar, me encontré con algo inesperado. La motocicleta negra tan conocida estaba allí, y esta vez no era mi imaginación.




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