Capitulo 10: Candente Guerra Fría

Con mucha dificultad evité que mi lado salvaje, por decirlo de algún modo, se lanzara sobre Max. Ya era darle demasiado crédito. Mire hacia el frente y el, como si nada siguió hablando.

-y eso porque?-

-te das cuenta de que me vas recatando dos  veces?-

-la verdad no.. no me tomo la molestia de contarlas.. al parecer tu si-  Max 1 – Silver 0

>>oh perfecto Silver, ahora te lo va a refregar por la cara<<

-eso es porque eres muy vulnerable, y crédula Sil. –   Max 2 – Silver 0

>>quieres pelear. Ok<<

-No me llames Sil.. Solo a Patrick se lo permito..-

Max apretó el volante, los nudillos se le pusieron blancos, sonreí en mi fuero interno. Lo mas probable era que el creyera que Path era mi novio o pretendiente.. Perfecto.

Max 2 – Silver 1

Fruncí el seño.. y me masajee las sienes, la cabeza se me partía, y comencé a sentir nauseas.

-estas bien? Que te sucede?-

-tengo nauseas.. –

El suspiró y se rió..

-Porque será.. Licor tal vez?- y coloco esa sonrisa de triple amenaza suya. Decidí bajarlo de su nube de una vez..

-No, es por respirar el mismo aire que tu.- Dije totalmente seria. Su sonrisa cambió a una mueca de molestia y nuevamente reí en mi fuero interno.

Max 2 – Silver 2

Solo una mas, y ganaba la batalla.


-valla que eres chillona!!-

-tu quisiste traerme en primer lugar.. –

-aun así no me arrepiento..- y sonrió, así, como tanto me gustaba. Y me miró de reojo. Dejándome estupefacta.
Efectivamente ese pequeño comentario me había dejado el contador en la ruina. Max 3 – Silver, un patético 0.

>>Te puede..Silver, Mierda. Me puede.<< pensé

Estacionó el mercedes, y nos bajamos. Cuando llegamos al porche,

-Gracias.- le dije, sinceramente.

-No te preocupes.. ya me devolverás el favor.- y me guiño el ojo con una picara sonrisa. El conjunto perfecto. Una corriente eléctrica recorrió mi columna vertebral.

Cuando me dispuse a abrir la puerta me di cuenta que no tenia llave. La puerta solo se abria desde adentro, y despertar a Jenny no era una opción, si es que quería que mi pequeña salida nocturna pasara desapercibida. Hice memoria..

-Oh.. menuda estúpida soy.- murmure chocando la cabeza contra la humeda madera de la puerta.

-pasa algo?-

-no tengo llave, la perdi.- dije un poco avergonzada. El enarco las cejas – esque se me calleron cuando.. bueno.-

Max se dio cuenta al darse cuenta de a que momento me refería, y sorprendido desvió la mirada. Comencé a idear un plan para entrar, por detrás, por la ventana, por el balcón, pero todas las ideas se desvanecían al caer en cuenta de que hiciese lo que hiciese, iba a ser descubierta, y me iba comer una sermoneada bien parda.

-ya veo.. –dudó por un segundo, y metió una mano en el bolsillo de su chaqueta,- entonces creo que esto es tuyo.-

Me tendió un puñado de tres llaves, unidas por un llavero blanco y turquesa de piedras nacaradas.

-De donde lo sacaste?- dije, mientras tomaba las llaves. Rocé su piel, y un ardor se produjo en la mía. Me hacía daño, pero me encantaba. Una llama de fuego nació en mi interior y se acrecentó, hasta llegar a mis mejillas y olvidé exigirle una respuesta.
Ambos nos quedamos así, el no soltó las llaves, y tampoco se las quité. Por dos segundos subatómicos estábamos profundamente conectados, hasta que el se percató de la situación y soltó las llaves, sonriendo de lado.

-bien entonces creo que eso es todo, aquí están las llaves del auto..-  me las dio y se alejó

En ese instante comenzó a lloviznar

-no quieres llevártelo? - >>pero que demonios??!<< - digo, es que, está lloviendo.-

Se paró en seco y caminó rápido hacia mí, se colocó tan cerca que podía sentir la calidez de su respiración en mi cuello.

-deberías preocuparte mas por ti que por mi.- susurró.. su respuesta me descolocó. Se alejó fugazmente y ya en la acera vociferó:

-hazme el favor de no tener que rescatarte de nuevo!-

Si no hubiese dicho eso ultimo en Su tono arrogante, quizá solo quizá, me habría parecido dulce. Ahora, me parecía un soberbio empedernido, el se tomaba la molestia de hacerlo, yo no se lo pedia.
Cuando llegue a armar la respuesta en mi cabeza él, ya no estaba.

>>genial, Sil, ge-nial.<<

Por suerte cuando entré a casa, todo estaba oscuro, y no había señales de Jenny despierta. Subí silenciosamente a mi habitación y una vez allí, me preparé para dormir.
A la mañana siguiente sonó mi despertador a las 9.00 en punto.
El día estaba nublado, abri la ventana y me asomé, todo estaba tranquilo. Una suave brisa fresca corria y hacia danzar las copas de los arboles.

Me puse la bata, y bajé

-Buenos días Jenny..- murmuré para luego bostezar..

-Buenos días.. –dijo con una sonrisa en el rostro. – valla.. lindo corte.-

Me había olvidado por completo de mi cabello, era un detalle imposible de esconder, debía inventar una escusa inmediatamente.

-oh.. si, es que me aburrí del lacio largo, me lo corté anoche. Ya sabes, mamá me enseñó.- No era del todo mentira.

-pues.. te queda genial!!- y de nuevo sonrió, se sentó frente a mi con su taza de café y se extendió para darme una a mi.  Tomé una tostada y la unté con miel, mi bocadillo preferido.

-te divertiste anoche?- soltó sin preámbulos, seria, pero no muy molesta. Mientras se cruzaba de brazos.
Me quedé con la tostada a medio camino y con la boca abierta. Jenny enarcó las cejas en espera de una respuesta. Yo directamente estaba entre inventar una escusa, o decir la verdad. Obviamente lo mejor era rendirme y decir la verdad, de que serviría mentir después de todo ya se había dado cuenta.

-C-como..- logre pronunciar.

-te vi salir, y luego te vi llegar con un chico, se puede saber que hacia conduciendo tu auto?-

>>ríndete Sil..<<

-ayer no me encontraba muy bien..-

-de eso nos dimos cuenta.. que pasó que volviste tan seria del almacén?- hice cara de no quiero hablar de eso..

-acaso Pa..- dijo asustada

-No -  interrumpí decidida..- Path no tiene nada que ver..- Jenny asintió y no insistió mas con esa parte de la noche. Esperó a que continuara.

-estaba devastada porque vi.. vi a la vecina con.. tragué saliva, - con Max.-

-ya veo..- ella entendió enseguida la relación entre la vecina, Max y mi malestar. Era Obvio.

-despues me llegó un mensaje de un amigo, quien me invitó a una fiesta. Estaba tan mal que solo quería olvidar lo que había sucedido. Entonces fui. Alli Mathew el anfitrión, me besó. Y Max nos vio. Pero yo no sabia que el estaba ahí mirando. Me sentí peor. Entonces me encerré en un baño, pero había bebido y todo me daba vueltas. Entonces decidí quedarme en el auto hasta que se me pasara. Pero en el intento me encontré con Max, que se ofreció a traerme.- tomé una gran bocanada de aire..- Lo siento mucho Jenn de verdad, pero anoche estaba ciega, aunque me cueste aceptarlo si no fuese por Max no estaría aquí.-

Jenny tomo un sorbo de su café, y esperé a que terminara de asimilar todo lo que le había contado.

-nunca.. Nunca mas vuelva a hacer eso. Sabes que puedes confiar en mi cariño. Yo te daré permiso porque se que eres responsable. Pero necesito saber donde estas. Tus padres me matarían si te pasase algo-

-entiendo..- dibuje en mi rostro una sonrisa timida, ella extendió los brazos..

-ven aquí.. – y sonrió. Me lancé a sus brazos, y me acariciaba el cabello.

-en cuanto a los chicos, trata de no dejar que te afecten sus actitudes, linda. Ellos no se dan cuenta del daño que causan, para ellos no es la gran cosa y para nosotras es el fin del mundo.-

Asentí..

-voy a meterme en un convento..- dije haciendo pucheros. Ambas rompimos a reir y dejamos el malestar para otro momento.

Al día siguiente, las clases transcurrieron normalmente. Aburridas. Tuve un examen de literatura y en la hora de historia me sorprendió el anuncio del profesor.

-chicos, silencio por favor. Hoy se nos une a la clase un nuevo alumno.  Sean amables con el e intégrenlo a las actividades. –

El chico entró con una sudadera roja y unos tejanos claros, su cabello castaño claro estaba alborotado, y su sonrisa era jugetona.

-Hola a todos..- dijo alegremente..- Soy Patrick..-

>>Oh.. Por.. Dios!<<

Una gran sonrisa surcó mi rostro. –Path!!!!!!!!!!!!!!!- dije con una risita histérica, mientras el se sentaba en el asiento desocupado de mi izquierda.

-No sabia que estabas en este instituto.- dijo el mientras nos abrazábamos.

-ni yo que te incorporarías! Será genial tenerte de compañero!- reímos a dúo

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Que se supone que hace él. Aquí? Con ella? Se hicieron amigos al parecer.
>>maldita sea<< pensé. No era suficiente tener que aguantar todo lo sucedido el sábado ahora debía soportar escenitas románticas en el periodo escolar.

>>esto no podría ser mejor!<<

-bueno jóvenes, vamos a comenzar con la clase. – dijo el profesor interrumpiendo mis pensamientos.

En la pizarra escribió “Guerra Fría”

-muy bien quien me puede dar el concepto de guerra fría.-  silencio gutural, el señor Robinson nos repaso a todos con la mirada.

-señorita Asaro, por favor dígame a que llamamos guerra fría.-

-bueno- dudó- la guerra fría fue un período de tensión entre los estados unidos y la unión soviética señor.-

-muy bien, Asaro. Hoy vamos a comenzar a trabajar este tema. La guerra fría fue una situación que tuvo mucha repercusión en el mundo. Es así que vamos a trabajar por medio de un debate.-
>>a mi que me encanta trabajar en grupo<< pensé sarcásticamente. Muchos comenzaron a murmurar y a quejarse.

-silencio clase..- dijo el profesor calmado, aunque nadie le hizo caso y comenzaron a hablar todavía mas fuerte.- silencio!!- dijo en un tono mas alto, era un poco difícil que el Sr. Robinson perdiera la paciencia pero al parecer ese no era uno de sus días buenos. Una bola de papel le cayó en la cabeza y comenzaron a reírse a carcajadas.

-he dicho SILENCIO!!!!!- gritó dos tonos mas arriba. Todos se quedaron mudos. Abrió la pelota de papel, mientras lo leia, los colores le subían a la cara.

-gracias a su compañero Mathew los equipos los armaré yo. Y no quiero escuchar ni una queja señorita Morrison.- refiriéndose a Claire, una muchacha alta y rubia.

El profesor comenzó a dictar los grupos, integrados por cuatro personas.

-Morrison, Asaro, Adams.. y.. – repasó la lista – Howard..- sonreí

Ella se volteó levemente y me miró frustrada volvió su vista hacia el frente.

>>perfecto<< pensé, totalmente complacido.
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Capitulo 9: Bocados de tentación.
La respiración de Mathew se aceleraba,.. Sus labios apenas me rozaron..  fue suave como la leve brisa de otoño, como el roce de una mariposa con sus alas, no hubo fuego pasión, ni siquiera esa hermosa sensación de que vuelas.. como todos suelen describir el primer beso.. mi corazón se desbocó y sentí un leve mareo, pretendí imaginar que estaba besando a Max, aunque estaba segura de que besarlo a el, no era nada en comparación. Nos separamos.. y le dediqué una leve e insignificante sonrisa.. Comenzaba a sentirme mal, cosa que terminó sucediendo cuando lo vi recostado sobre la pared a algo así como 8 metros de nosotros, Verlo fue como recibir un baldazo de agua fría, de pronto me pregunté que demonios hacia en ese pueblo, en ese instituto, en esa fiesta, con ese chico.
El solo permanecía ahí observándome con esa mirada fría, como la del día en que golpeó los casilleros.  

-Discúlpame, quiero.. no me siento bien, vuelvo en seguida vale?

Corrí hacia las escaleras, subí y me encerré en el baño. Me miro en el espejo y apenas recordaba como me había trasformado en, eso que se veía en el espejo.
Enjuagué mi cara, y de pronto todo comenzó a girar.. me dieron nauseas y corrí desesperadamente hacia el inodoro en donde vomitó un liquido rosa..

-Maldito licor de cereza- murmuré

Me levanté con dificultad, supuestamente había ido a esa fiesta para divertirme pasarla bien, al final lo único que conseguí fue sentirme peor.. últimamente todos mis actos tenían un efecto contraproducente. Respiré lentamente y  enjuagué mi boca para quitar ese horrible sabor a alcohol que tenia. No tenía idea de que hubiera tomado tanto y tampoco queria saber. Lo único que sentía era ese molestoso pitido en los oídos, la cabeza mas grande de lo normal, las  sienes me laten y los ojos amenazan peligrosamente con cerrarse,

>no puedo conducir así<< pensé, no sin matarme en el intento, sin embargo todo eso parecía insignificante comparado con el hecho de que había besado a Math, y Max la había visto.

Sentada en el suelo, intente poner en orden mi cabeza, Primero y principal, no tenia porque sentirme mal porque Max observo de cerca el pequeño encuentro con Mathew, Simplemente, porque él había hecho lo mismo con la hueca de su vecina, además yo no soy nadie para decirle que hacer, son sus asuntos.. y el beso con Math es asunto Mio. Aunque deseaba que no lo fuera. Pero entonces.. porque aun me sentía tan mal, culpable y tonta?

-Que te sucede Silver…! – murmure con desesperación, posando ambas manos sobre la cabeza.
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No estaba segura de cuanto tiempo había pasado ahí encerrada, pero cuando comenzó a sentirse mejor, se dispuso a salir del baño..  apenas se paró el lugar comenzó a girar y a girar.. abrió la puerta, hizo dos pasos y las piernas le flaquearon. Rápidamente se apoyó contra la pered y un grupo de chicos que estaban charlando se percataron de ella y preguntaron si estaba bien.

-Si solo fue un leve mareo, gracias..- ellos asintieron y volvieron a su charla.

Continuó su camino, y salió de la casa. A escasos metros de ella divisó la silueta de un hombre apoyado en el capó de su auto del lado del copiloto.

-Disculpa? Puedes moverte.. voy a salir.-  dijo con amabilidad, el chico se movió dando libre el paso para Silver.

-Gracias..-

-No deberías conducir en ese estado..- dijo él. Ella se quedó mirándolo con las llaves en la mano..

-Disculpa?- inquirió

-y tampoco deberías andar con tíos como Mathew..- Silver ya fastidiada se decidió por contestarle como para él, pero cuando el chico se dio vuelta su presión sanguínea subió al tope, y sintió un calor recorrer su espalda. Aun así, le molestó que se atreviera a decirle con quien estar o no.

Disimuló su reacción con un rodeo de ojos, y un bufido. Miró para otro lado y rió de lado

-Yo no “ando” con nadie – dijo haciendo comillas con los dedos- y aunque lo hiciese, no necesito tu autorización.-

El rodeó el auto y se acercó a ella quedando frente a frente, a un metro y medio de distancia. Y continuó como si de la boca de Silver no hubiese salido palabra alguna.

- la verdad dudo mucho que sea diferente a los demás Silver – Sabia a que se refería, el grupo de los hombres populares, lo único que buscaban de una chica era sexo, elegían una víctima y luego la botaban como si nada, aunque la palabra “victima” no era la apropiada para aquellas que aceptaban acostarse con ellos. Después de todo ellas sabían a que se enfrentaban al decir Si.

-Mira, Max, no eres nadie para sermonearme, para eso tengo a mi madre.. y créeme que es mas que suficiente, así que si me disculpas..- y se volteó rápidamente lo que ocasionó un mareo, y un revoltijo en el estomago..

Se tambaleó y cerro los ojos, mientras se sujetaba del auto para no caer.

-Maldita sea.. – murmuró

-La verdad es que no creo que consigas llegar a tu casa en ese estado..-

-no me digas Einstein..- musito ya harta.. estaba molesta con ella misma por haber ido a esa fiesta, y se estaba descargando con él.

-te puedes tranquilizar? Porque estas tan molesta conmigo?- inquirió Max ya con muy poca paciencia

Silver, que estaba al borde del colapso nervioso, estallo..

-quieres que te diga porque? BIEN! Estoy molesta porque me siento mal, quiero irme a casa y no puedo, además, tu te apareces haciéndote el santurrón, y vienes a “advertirme” que Math no es un tio para mi.. Pues sabes que? Porque no te metes en tus asuntos!! Yo no te anduve diciendo que la hueca de mi vecina no es para ti.. Porque es una rubia tonta que en lo único que piensa es en labial rosa y bolsos Channel. O que no es correcto andar dando espectáculos cariñosos en la vereda Publica!!-

Demasiado pronto se dio cuenta que sus palabras, solo la expusieron mas de lo necesario y debido. Se sintió una completa estúpida y maldijo a sus labios por haber soltado todo eso sin permiso.

Max se quedó atónito.

-Eras tu? La que pasó por.. –tomo una gran bocanada de aire…- Dios.. Enserio eras tu? –

Ella se mantuvo en silencio

-mira.. yo..-

-No tienes que explicarme nada..-  lo interrumpió ella, abriendo la puerta del coche.

 -pero..- replicó él.

-enserio.. no hace falta.-

Ambos se quedaron en silencio, con la cabeza gacha. Unos segundos mas tarde, Max rompió el hielo.

-De verdad no puedes conducir así..-

Silver rió divertida, Max parecía tener un trastorno psicológico, un día era súper tierno, al siguiente un grosero malhumorado empedernido, y al otro casi un superhéroe, que se preocupa por su bienestar.

Cansada por tantas vueltas, y parloteo, decidió dejar pasar el comentario..

-Y tu que sugieres, Frank Farmer..?- le dijo con una mirada y sonrisa traviesa.

El sonrió y cegado por su mirada, bajó la cabeza.

-Yo te llevo..- Se acercó hacia la puerta del conductor, y le hizo un gesto para que se moviera.

A Silver, Su corazón se aceleró, fuego corria por sus venas, primer bocado de tentación de la noche..

-y que te hace pensar que aceptare eso..- Disimuló

-se muy bien que mueres porque te acompañe, asique ahorrémonos la escenita vale?-

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>>A bueno, te la das de matador ahora?<< Cual es su problema?

- acaso eres bipolar??  Deberías ir a ver a un Psiquiatra.. Y sigue soñando con llevarme a mi casa, no necesito de tu caridad. –

-ok.. –

-ok??-

-si.. O.K –

-De veras tienes un serio problema..-

El sonrió de lado, de esa forma tan irresistible. Definitivamente era una sonrisa de triple amenaza: Sexy, tierna, y atractiva.. tenia unas ganas impresionantes de gritarle, - Si! Muero por que me lleves, y muero por estar contigo y besarte hasta mas no poder…- 

>>SILVER!!!!!!!!!!!!!!!<<

>>maldita sea..<< Pensé

 Segundo bocado de tentación de la noche.
     
Quince minutos después, me encontraba sentada en el asiento del copiloto, bajo una lluvia torrencial, escuchando “where does it hurt” de Alexz Johnson. Al final había terminado accediendo a que Max me llevara a casa, porque después de todo tenia razón. Eran las 2 am llovía, y yo estaba alcoholizada. Lo cual no era una buena combinación.

Si hubiese vuelto sola, con un poco de suerte no me mataba en un accidente, pero sin duda iba a conseguir una multa, me habrían quitado la licencia de conducir y el auto.

Intente darle las indicaciones, pero recordé que no hacia falta después de todo mi vecina era su noviecita..

Me dormité en el asiento, por la música suave y lenta, aunque me desperté de golpe luego de una fuerte frenada, y un bocinazo.

Abri los ojos de par en par, e instintivamente estiré los brazos para aferrarme a algo. Me aferré a la manija de la puerta y al brazo de Max..

-Imbecil..- murmuró Max.. – Estas bien?-

 -Lo siento- dije mientras soltaba su chaqueta casi en un susurro.

 -se cruzó en rojo el muy estupido.- dijo mientras hacia un gesto, señalando el Citroën C4 que avanzaba a toda velocidad sobre la calzada mojada.

-menudo idiota..- normalmente me habría puesto a insultarlo y a quejarme sobre la falta de precaución de los conductores, pero esta vez no tenia fuerzas, estaba descompuesta, y la cabeza me dolia.

-gracias – dije.. sinceramente. Después de todo me había salvado la vida hoy, y la dignidad, en los vestidores el otro dia.

Se giró y me miró penetrándome con esa mirada grisácea, tan propia de él. Bajo la tutela de sus ojos, me sentía indefensa, como un ratón que aguarda con cautela y resignación el ataque del halcón.  Sus labios me instaban a besarlos y los mios suplicaban su roce.

Definitivamente un tercer bocado de tentación.. el mas fuerte de todos.

>>la tercera es la vencida Silver..<< Ronroneó mi lado bitch

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Capitulo 7: Cuestión del Destino
Max, al darse cuenta de quien era, se desesperó. Pero cuando vió como otro joven que estaba mas cerca la quitaba del paso del auto, se tranquilizo.
_cuidado!- grito el chico, mientras la tomaba del brazo y la subía de nuevo a la vereda. Ambos tropezaron y cayeron al suelo en un alboroto de emociones.
_acaso no viste que estaba en verde?- dijo el joven casi gritando, estaba alterado.
_que crees que habría cruzado si así fuera?- respondió ella en el mismo tono..
Ambos se miraron y un segundo después rompieron a reir.
-lo siento mucho..- dijo Silver – muchas gracias..-
-no hay de que.. es un habito tuyo cruzar de esa forma las calles?-
Ambos rieron.. y se levantaron el chico tomó las flores y se las dio.
-gracias,- Silver lo miró extrañada..
-sucede algo? – musitó el..
-Patrick?.. Path?!
El pareció extrañado en un principio, pero aquel verano en California volvió a su mente, y junto con el, la única persona que le llamaba Path, la única por la cual había perdido el sueño.
-Silver!!? Sil!!!  Estas.. diferente.. demasiado!- Silver hizo una mueca
-no por favor! No me malentiendas.. han pasado 3 años.. claro que cambiaste! Como estas?-
-y.. aquí estoy! Cruzando avenidas en verde!- el negó con la cabeza jugueton, ambos comenzaron a caminar y charlaron. Finalmente acabaron en el paseo marítimo.
Ambos se retorcían de la risa con sus anécdotas, tomaron helado,y luego de tanto andar, se sentaron en la playa a ver el crepusculo
-y que hiciste luego?- dijo el
-y luego, vine aquí, y empecé mi vida desde cero..-
-yo creo que es genial.. de una forma u otra hiciste lo que querías. Ahora debes mantenerte firme ante tus padres, si es que esto es lo que verdaderamente quieres.-
-solo quiero ser feliz Path.. quiero hacer amigos, estudiar, quizás.. Enamorarme..- recordó el incidente de la tarde..
-siento mucho haberte tirado al suelo hoy..-
-si.. valla forma de recibirme..- sonrió, el miró el atardecer y ella pudo contemplarlo en su esplendor.
 Pómulos marcados, nariz fina y recta, largas pestañas, y esos ojos,  verde oliva que tanto le gustaban, llevaba una camiseta mangas cortas que acentuaban sus musculos, y su espalda ancha. Patrick era una mezcla de escultura fina del siglo XIX, celebridad y modelo, pero según decía, odiaba las fotos y a las chicas que lo trataban como tal.
De repente cuando sacó el  tema de las chicas, a Silver le surgió una pregunta que largó sin pensar.
-y que me dices, tienes novia?-  la miró sorprendido y dijo
-y.. hay alguien..-
-oh.. claro.-  bajo la mirada decepcionada, no sabia porque pero esperaba una respuesta diferente..
-que estas celosa?-dijo Path
Una risita histérica surgió de Silver, aunque luego se dio cuenta de que era sincera.. no estaba celosa. Pero sintió curiosidad.. continuó riéndose y lo empujo por el hombro..
-tonto.. –
Le volvieron a la memoria las tardes que pasaban juntos en california aquellos años, en un verano se habían transformado en muy buenos amigos. Y ahora le encantaba poder tener esa sensación de confianza ciega. Patrick era su confidente desde hacia mucho tiempo, era bueno, alegre y muy habilidoso en muchas cosas.
Patrick por su lado, había extrañado mucho a Silver. Cuando ambos volvieron a sus respectivas ciudades tenían solo 13 años. Quisieron mantenerse en contacto pero con sus amigos, la escuela. Dejaron de hablarse y simplemente se desconectaron.  Pero ahora todo volvía a ser como antes, amigos y confidentes.
-no.. no te preocupes Sil no tengo novia..- declaró entre carcajadas. – y tu?- una llama se encendió en sus ojos.. algo diferente, aunque no le hizo caso, las personas cambian.. es así de simple.  Recordó lo sucedido con Max, su rechazo, de alguna forma para ella había sido algo grande, se sintió herida ante su reacción, aunque por otra parte agradecida, por lo menos no le mentia. Su mirada se oscureció, y Patrick la miro con cara de “a quien le rompo la cara”, siempre había sido algo protector con ella. A pesar de que solo le llevaba un año.
-no Path no tengo novio..- dijo en un suspiro
-todo bien?- murmuró Path
-si.. – Silver intento sonreír pero solo logró una mueca poco creíble.
-mira Sil.. si necesitas hablar, o algo, aquí estoy. Como en california.. te daré mi telefono vale? No importa la hora.. tu me marcas y allí estaré-
Esta vez, conmovida sonrió verdaderamente.. y se acordó de la hora.
-hora? Oh por dios que hora es?- miró en su móvil las ocho treinta. – ups.. creo que el examen de física es historia..- 
-estudiosa ehh? No conocía esa faceta tuya. – rió- tienes como llegar a tu casa, o quieres que te lleve?-
Acabó dejándome en casa..
-quieres pasar?- lo invité en el porche
-gracias..- respondió – bonita casa.! Tu tía?-
-está en  un viaje de trabajo salió esta mañana y por lo visto no ha llegado no esta su coche.-
Sonrió.. se quedó mirando unas fotos sobre a chimenea mientras Silver preparaba unos bocadillos.

Max estaba hecho una furia,  cuando vio como ese chico, la sujetaba, la tocaba.. su corazón hizo crack, y cuando vio como reían y se abrazaban, tuvo el impulso de ir corriendo y separarlos. Pero se mantuvo ahí mirándolos, deseando ser el el que estuviese ahí, tal y como el día anterior en los cambiadores del natatorio. Después de todo, era su culpa él la había rechazado rotundamente a pesar de que se moría por besarla. Se odiaba a si mismo, odiaba no poder darle lo que ese fortachón le daba, seguridad y alegría, odiaba tener los problemas que tenia, porque era por ellos que no quería estar con Silver, porque la metería en problemas que ella no merecía, odiaba ser tan cobarde, odiaba no haber aprovechado la oportunidad de estar con ella.
Su teléfono sonó sacándolo de sus pensamientos y volviéndolo a la realidad.
-Hola?
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-de veras?- carcajeó Jenny – no puedo creerlo! Jajaja-
Había llegado minutos luego de que Silver y Patrick llegaron. Habían preparado pizzas para la cena.. a Jenny le había caído muy bien Path, en realidad Path le caía bien a casi todo el mundo, era un chico muy agradable, típico californiano, sociable, alegre, con una risa contagiosa, muy simpático.
-chicos, voy a la tienda, nos quedamos sin aceitunas. Vuelvo enseguida vale?-
-Sil, no quieres que te acompañe, ya es un poco tarde..-
-No, no te preocupes
-ni lo pienses, las cosas hoy en día están de terror. Con permiso-
Jenny hizo una mueca de satisfacción ante el comportamiento del chico, era muy difícil encontrar a alguien así, amable, y caballeroso.
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Tome mi billetera, y las llaves de la casa.  Salimos de la casa, y entre las nubes se divisaba la luna, corría un viento fresco y no pude evitar cerrarme un poco el saco que llevaba puesto, recordé la motocicleta negra que estaba el otro dia en aquel lugar, pasamos de largo y compre en el almacén lo que necesitaba. Cuando volví a pasar por el mismo lugar, me encontré con algo inesperado. La motocicleta negra tan conocida estaba allí, y esta vez no era mi imaginación.
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Capitulo 6: Y Tu Un Jodido Cabrón
_Y tu un jodido cabrón! No la toques!-
Max lo tomó de la ropa, y con una fuerza impresionante lo tumbo de espaldas, comenzó a golpearlo numerosas veces. Silver estaba tendida en el suelo, presa de la conmoción, y el miedo. Logro aclararse la garganta cinco segundos después..  y sollozó de manera que Max la oyera.. el se detuvo y se volteó para verla.. ella notó en sus ojos la furia que llevaba dentro..
_Silver..Dios mio estas bien..? - ella estiro los brazos hacia el.. Lloraba desconsoladamente, pensaba que de verdad le iba a hacer daño, no tenia ni la mas mínima probabilidad de escapar de él. Max había llegado justo a tiempo, le debía una..
Max la tomo en sus brazos, y ella se aferro a el, de pronto se sintió como un bebé en brazos de su madre.. El intentaba calmarla diciendo que no se preocupe, que el estaba ahí..
Silver estaba totalmente angustiada.. Tom se levantó.. y escupió sangre
_me las vas a pagar bastardo..-
_mejor vete, porque te te juro que si continuas, te mato, y esta vez no te salvaras..-
Max le había contestado con furia.. sus ojos flameaban.. de repente sus ojos de mármol ya no eran rígidos si no que de un color gris profundo, y hermoso.
No saben cuanto tiempo pasaron ahí.. apoyados contra la pared, abrazados. Silver ya no lloraba, pero se sentía débil..
_porque lo hiciste?- pudo murmurar ella
_porque no soportaría que ese imbécil te hiciera daño..- respondió el
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Silver al imaginar, lo que hubiese sucedido si Max no llegaba a tiempo.
Cerró los ojos con fuerza y susurró
_gracias-  mientras ocultaba la mirada, se sentía sucia.. nunca la habían tocado de esa forma, y tampoco quería que lo hicieran.. El la tomo por el mentón y le secó una lagrima..
_que fue lo que dijiste cuando estábamos en el patio cuando te mencione lo de la táctica?-
Ella recordó..
_que si no me defendía yo nadie lo haría por mi..-
_bueno, pues, yo si lo haría..- contestó el acariciándole el rostro con extrema delicadeza.
Ambos se morían por rozar sus labios.. comenzaron a acercarse y cuando sus bocas se distanciaban por escasos milímetros..
_deberías ir a cambiarte..-dijo Max cubriéndose el rostro con la mano..
Silver entendió rápidamente.. el no quería hacerlo.. al menos no con ella. Decepcionada.. busco sus ojos, confundida, pero él no la miro..
_bien.. de nuevo, gracias.-
Se levantó, _no me lo agradezcas..- dijo el buscando arrepentido, esos ojos embriagantes.. pero ella se detuvo un segundo asintió sin mirarlo, y continuó su camino.
Max se sentía, un idiota, en pocas palabras, le había dado esperanzas de creer que quizá podrían estar juntos.. y la tentación de esos labios, habían superado su autocontrol. Debía convencerse a si mismo de que era por su propio bien, por el de Silver, Sabia que el estar con el era una perdida de tiempo. El era un idiota la mayor parte de las veces, y la quería demasiado como para herirla. Espera.. la quería? Si.. la quería.
Silver se fue a casa.. mientras conducía.. su mente estaba en pausa, simplemente no sabia si llorar o no, si estar triste por lo que sucedió con Max o feliz porque Tom no había logrado hacer con ella lo que pretendía, se sentía vacía, como si le hubiesen acercado lo que ella tanto deseaba, los labios de Max, y luego se lo arrebataron como le quitan un dulce a un bebé.
Estaba confundida, decepcionada, aturdida, cansada.. Permaneció toda la noche en su habitación, con una manta y una taza de chocolate frio, sentada en la penumbra..Con solo un destello de luz de luna alumbrándole la cara. Sin darse cuenta las lágrimas comenzaron a brotar por sus ojos.  Corriendo una carrera en sus mejillas, aun así ella continuaba seria.. sin mover siquiera un dedo.
A la mañana siguiente, su cuarto parecía diez veces mas grande, le dolía todo el cuerpo, por un momento pareció como si nada hubiese sucedido, pero luego la realidad la abrumó, decidió no pensar en nada, después de todo hoy era sábado, ya tendría tiempo para lidiar con populares dementes, y.. con nada mas. Después de todo nada había pasado con Max, no había nada con que lidiar con respecto a el.
Tomó su bata y bajó su tía se había ido, había una nota en el refri, viaje de trabajo, rogue que volviera sana y salva a casa.
Se dispuso a desayunar pero lo descartó al darse cuenta de que era mas tarde de lo que pensaba. No tenia apetito para almorzar asique cogió una manzana para no andar con el estomago vacio, puso “One Republic” a todo lo que daba, y se dispuso a hacer los que haceres domésticos. Abrió las ventanas, barrío toda la casa, hizo las camas, repasó los muebles y finalmente regó las plantas..  era un lindo día así que penso en ir a dar un paseo. Esta vez salió algo mas simple en lo que respecta a su vestimenta, un short gris, sandalias chatitas, una musculosa beige con flores naranjas, lentes de sol, una coleta en el cabello y lo infaltable, llaves celular y dinero. Salió de casa y caminó se dirigió a la playa por lo general el clima no era el indicado como para entrar al agua, pero el día de hoy era perfecto, el sol calentaba lo justo y necesario. Algunos chicos se negaron a desperdiciar el día, y surfeaban lejos de la costa, recordó brevemente cuando aprendió a surfear, cuando viajo a casa de sus abuelos en california el verano del 2008, el mejor verano de su vida, desde ese día el surf se había trasformado en mucho mas que un hobby, pero dejó de serlo cuando en una competencia, una ola de 3 metros se la tragó y la golpeó salvajemente contra la escollera, el dolor y el frio de su memoria la despertó y continuó admirando el paisaje. Cuando salió del terreno arenoso, pasó al centro, los autos eran escasos en la calle y aun podía escuchar el rugido del océano a lo lejos. Pasó por una florería y encontró sus flores favoritas, fresias. Compró tres ramos para dispersar por su casa y continuó con el recorrido. Pasó por una pastelería y se dijo a si misma que en el camino de vuelta compraría pastelillos glaseados de fresa, sus favoritos también. Comenzó a darle hambre y entro a una cafetería en la avenida Lincon y la 7 st. Pidió un sándwich de pavo y una coca-cola. Al ver la hora, ya se estaba haciendo tarde, eran casi las cinco y debía volver a casa para estudiar para el examen de física cuántica del martes. Mientras caminaba de regreso, y fue a cruzar la avenida lo vió. Con su andar tranquilo y oscuro, con esos ojos de roca, y su sonrisa perfecta. Llevaba gafas de sol, asique dudó que la haya visto, hipnotizada bajo su encanto no se percató del semáforo en verde,  y bajó de la acera. Un corolla gris venia a toda velocidad y soltó un bocinazo al ver a la imprudente joven interponerse en el camino.
Max miró en su dirección sobresaltado por el bullicio. Se oyeron, unos frenos a mas no poder
_Cuidado!- gritó alguien
El grito ahogado de Silver entre la multitud.
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